APOLLON LOUVRE
Inspirada en una célebre cabeza grecorromana conservada en el Museo del Louvre, esta escultura rinde homenaje a una tradición artística que supo equilibrar idealización y naturalismo. El original, descubierto en Herculano, destaca por la intensidad de su expresión y la fuerza de su mirada.
En la Antigüedad, los ojos eran el alma de la escultura: elaborados con incrustaciones de vidrio, piedra o marfil, captaban la luz y dotaban al rostro de una sorprendente sensación de vida. Con el paso de los siglos, estos detalles se han perdido en la mayoría de las piezas antiguas, dejando miradas silenciosas y vacías.
Esta reproducción recupera ese elemento esencial, conservando los ojos tal y como fueron concebidos originalmente, lo que le confiere una presencia profundamente humana y cautivadora. Presentada sobre una elegante base de metal negro, al más puro estilo museo, es una pieza ideal para aportar carácter, historia y sofisticación a cualquier espacio.


